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Contaminación sonora
Constituye,
hoy en día, un gran problema medioambiental en nuestra sociedad.
Las consecuencias negativas del exceso de ruido afectan a la calidad de
vida y a la salud de los ciudadanos que habitan en los grandes centros
urbanos o áreas cercanas. Japón y España son los países que más
contaminación acústica registran, siendo la actividad del hombre la
primera causa. Las obras en las vías públicas, las industrias, la
construcción de edificios, el transporte urbano, el tráfico de coches,
los bares, los aeropuertos y demás actividades que se desarrollan en la
vida actual son todos los factores que hacen que seamos el segundo país
en el mundo más ruidoso.
Nuestro oído soporta cierto grado de decibelios, cuando se supera este
nivel repercute en la salud pudiendo provocar efectos crónicos
en el sistema auditivo. No sólo esto, si no que también genera
otros efectos nocivos, sobre nuestro sistema digestivo, cardiovascular,
incrementa el estrés, además de aumentar las alteraciones mentales, la
agresividad, hace disminuir el nivel de concentración, y otras
muchas consecuencias negativas que inciden directamente en los
habitantes de las ciudades.
Según las normativas de la zona europea, se fija un límite admisible de
65 decibelios durante las horas diurnas y los 55 en las
nocturnas. A partir de los 75 decibelios hasta los 125 resulta
perjudicial para nuestros oídos. Por el momento, la legislación
vigente no resulta suficiente para combatir el grave problema que
sufren los ciudadanos a causa del excesivo ruido al que están
sometidos. Las normativas actuales controlan el nivel de ruido,
pero parece ser que no satisfacen las necesidades reales, por ello la
Comisión Europea, manifiesta la necesidad de volver a plantear la
situación y revisar las leyes con el fin de que garanticen la salud
pública.
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