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martes, 23 octubre 2007 |
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Ética publicitaria
A
raíz de la campaña de la casa de moda No-l-ita que se suma a la causa
contra la anorexia, se ha vuelto a plantear la cuestión ética del
ámbito publicitario. En ella se muestra la imagen de una mujer con
apenas 31 kg de peso. Oliviero Toscani es el fotógrafo que nos presenta
la escalofriante imagen de un cuerpo que ha padecido durante 15 años
esta enfermedad.
Sin duda, esta fotografía consigue producir el impacto necesario en el
público, pero la polémica recae en si esto se puede producir sin ningún
tipo de restricción, o marco ético que limite la forma de llegar a los
consumidores. En el caso de los anuncios de productos
alimentarios destinados al consumidor infantil, cabe decir, que sólo el
2 por ciento publicitan alimentos considerados ciertamente saludables,
contra el 44 por ciento, que ofrecen dulces, bollería, salsas, etcétera.
Los expertos del sector de la comunicación de medios exponen la
dificultad que presenta diferenciar lo correcto de lo incorrecto
éticamente en el mundo publicitario, ya que las barreras o límites que
se pudieran fijar resultan difusos y extensos. La campaña de
Toscani ha producido rechazo, pero lo que más duramente se está
reprochando es el apoyo que ha recibido por parte del Ministerio de
Sanidad italiano, por sensibilizar al público final sobre la anorexia.
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