
Entre
todos los formatos de espacios informativos el telediario es el más
representativo de su género. La estructura de un telediario
respeta una jerarquía que va en función de la relevancia y del
contenido de la noticia, es decir, según el grado de importancia e
impacto que causa en los telespectadores y según si el contenido
pertenece al ámbito de la política, del deporte, de interés social,
etcétera. Como norma general, los telediarios se emiten en los
momentos de mayor audiencia, son los que reciben un trato preferente en
la parrilla de programación.
El editor es la figura que dirige el telediario, es el profesional que
selecciona los contenidos que van a ocupar este espacio, a través de
qué medios y cuánto tiempo se le va a dedicar a cada uno de
ellos. Asimismo, determina el orden en que se van a presentar los
contenidos, el tiempo destinado a cada noticia e incluso escoge los
reporteros que van a trabajar en la noticia. La selección de la
información que se va a ofrecer se basa fundamentalmente en tres
criterios. En primer lugar, se atiende a los sucesos más
destacados como desastres naturales, resoluciones judiciales,
celebración de eventos deportivos, atentados, etcétera.
Los acontecimientos de la vida cotidiana o conocidos por todos, como
audiencias públicas, ruedas de prensa y reuniones del Congreso.
Por otro lado, se anuncian los hechos circunstanciales y de temporada,
denominados como notas de color, como pueden ser los relativos a
las rebajas, a asuntos sociales y familiares y la vuelta a la escuela
de los menores. La información relacionada con el mundo del
deporte y la meteorología, son espacios complementarios que se
diferencian marcadamente del resto y van de la mano de periodistas
especializados en esa materia.